OBITUARIO
IN MEMORIAN DE JOSEFINA FORNELL FORCADES
Josefina nace en Cádiz en 1.938, de familia de origen catalán. En nadie como en ella se ha fundido lo genético con lo ambiental. De sus raíces catalanas había heredado su extremado amor al trabajo, su sentido de la responsabilidad y su trato afable, sereno y cordial. De Cádiz tenía la alegría y la gracia que se manifestaba, en ocasiones, en expresiones castizas y dichos típicos de la gente de la Tacita de Plata.
Conocí a Josefina en una Reunión de la Sociedad de Pediatría de Andalucía Occidental y Extremadura que se celebró en Ayamonte en 1.969, en la que me comunicó su interés por la patología psiquiátrica y neurológica del niño.
Su afán por aprender y cambiar impresiones hizo que durante varios años asistiera a la consulta que los miércoles dedicábamos a los asistentes, locales o regionales, en las que participaba activamente exponiendo su opinión y aconsejando en los aspectos psico-sociales en los que tenía una gran experiencia. Uno de estos miércoles al venir de Cádiz a Sevilla, tuvo un accidente en la Autopista, sufriendo fracturas de lenta recuperación, y a pesar de ello reemprendió sus visitas los miércoles al Hospital Infantil, realizando el viaje en tren.
Su presencia era constante en todas las Reuniones y Cursos Regionales así como en las Reuniones y Congresos de la SENEP.
Tuve la fortuna de co-dirigir, en 1.995, con el Profesor Dr. Manuel Casanova Bellido su Tesis Doctoral sobre “Historia Natural de las Convulsiones Febriles de Inicio en el Primer año de la vida”, excelente trabajo sobre el estudio de 128 pacientes, con un seguimiento medio de 49.7 meses, que obtuvo la calificación de Sobresaliente cum Laude.
Realizó varios trabajos sobre el desarrollo de los niños nacidos en los barrios de Cádiz de bajo nivel socio-económico resaltando el valor del factor ambiental en aquél.
La Junta Directiva de la recién creada Sociedad Andaluza de Neurociencias del Desarrollo (ANDA), le encargó en el 2.002 la organización de la Reunión Fundacional que versó sobre “Enfermedades Neurocutáneas”, sabedora de que escogería el mejor plantel de ponentes entre los Neuropediatras andaluces y que transmitiría su cordialidad, afabilidad y humildad a todos, contribuyendo al éxito científico y humano de aquella. Era una mujer con una sonrisa perenne que tenía, para todos, una palabra amable y un gesto afectuoso.
Su vida estuvo centrada en el trabajo en el Hospital, que era era su segunda casa, y para el que no escatimaba horas. Su primera casa era un piso en el mismo edificio que vive su hermano y familia. Este solía darle una o dos “vueltas” al día para ver como estaba. El día 20 de Enero, a primera hora de la madrugada observó que dormía placidamente; por la mañana estaba sin vida. Había fallecido con el mismo recato que había vivido, sin molestar a nadie, sin armar ruido.
Se ha ido una fiel y leal amiga, una buena compañera y una excelente profesional. Descanse en paz.
Manuel Nieto Barrera
Dr. José Antonio Muñoz Yunta
La Junta directiva de la SENP, teniendo conocimiento del trágico fallecimiento del Dr. José Antonio Muñoz Yunta el pasado día 21 de abril del corriente en El Salvador, mientras asistía a una de las tantas reuniones científicas en las que hacía gala de presencia, nos sumamos al dolor que para su familia, amigos y la comunidad científica a la que pertenecía, sentimos en este momento tras su irreparable pérdida.
Junta Directiva de la SENP
Alicante, 25 de mayo de 2007
Estimados compañeros
Ahora cuento os escribo no comprendo si la noticia del fallecimiento de José Antonio es real. Su inteligencia y vitalidad me hace pensar en un suceso imposible e irreal en una persona de su talla.
Mucho seguiremos hablando del Dr. Muñoz Yunta y se harán reuniones científicas como reconocimiento a una calidad profesional que respetábamos. Pero, os quiero relatar un hecho que demuestra una altura no bien conocida y que la cotidianidad no permitía percibir con claridad: Nuestro amigo, ejerció de discípulo del profesor Lamotte de Griñon hasta el final del insigne científico catalán. Todos los meses, al menos, una vez iba, le llamaba, e iba a visitarle para escucharle, conversar y preocuparse de su estado y preocupaciones. Y antes de que falleciese el maestro y con su presencia se inauguró en el Hospital del Mar de Barcelona la biblioteca donada por el profesor. En una época tan extraña como la nuestra este acto de apoyo al maestro, nuestro buen médico ahora desaparecido nos daba su lección también de maestro, el respeto a los que nos antecedieron en la buena obra. Es su lección, nuestra lección.
Hoy le he contado a mi hija, Ana de 12 años, quien era-es el Dr. José Antonio Muñoz Yunta.
No se como terminar.
José-Ramón Valdizán Usón
Dr. José María Santolaya Jiménez
La Junta directiva de la SENP, habiendo tenido conocimiento del óbito, del Dr. José María Santolaya el pasado día 6 de marzo del corriente, tras larga enfermedad que resistió con la dignidad que había caracterizado su vida, quiere expresar en este medio, su aflicción y dolor por la pérdida de nuestro compañero, como ya somos conscientes hicieron muchisimos miembros de nuestra Sociedad a título personal.
Junta Directiva de la SENP
Dr. José María Santolaya Jiménez (1944-2008)
El día 6 de Marzo, a las 20.30 horas fallecía el Dr. José María Santolaya en Bilbao rodeado de su esposa e hijos, tras una enfermedad dolorosa –adenocarcinoma de colon-. El proceso había sido diagnosticado en Julio del 2007 y fue considerado de mal pronóstico desde un principio. Es verdad que las penas compartidas con la familia nunca lo son tanto como en soledad.
José María, “Chechu”, en lenguaje familiar, tuvo la inmensa suerte de contar con un entorno familiar que lo tenía arropado y a la vez le ofrecía campo para explayarse en ese tobogán de “subidas” y “bajadas” en las múltiples facetas que constituyen el discurrir de la vida. Su mujer, Araceli del Val de Diego (enfermera), y sus tres hijos –todos varones- Javier (farmacéutico), Carlos (abogado) y Miguel (licenciado en Educación física, ya que venía del deporte de élite – había sido campeón de España de natación en diversas modalidades) – lo hicieron disfrutar de la vida en lo que concierne al ámbito familiar.
Chechu hizo la carrera de Medicina en Valladolid (circunscripción universitaria en la que estaba incluido el País Vasco por aquella época). La irrupción de las especialidades pediátricas a mediados de los 60 y la acreditación de algunas, tanto a nivel nacional como internacional, hizo que se despertara cierta inquietud entre los jefes de servicio de Pediatría – universitarios o no – por contar con especialistas en sus servicios. Así es que el Dr. Hernández, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital de Basurto (Bilbao) nos envió a Chechu Santolaya a principios de 1973 para su formación en Neurología Pediátrica (ya habíamos recibido previamente a colegas de otras partes de España con el mismo encargo). No podemos quejarnos. Aquellas incorporaciones temporales a las labores del Servicio – en el que había trabajo para tres veces más del personal médico y auxiliar del que se disponía –nos dieron la oportunidad de conocer a colegas que dejaron la impronta de su personalidad en nuestras mentes. Todas las personas supieron apreciar desde el primer instante la predisposición para aprender sin importar el esfuerzo que hubiera que realizar para lograrlo, la seriedad, la facilidad de contacto y el respeto con el personal del rango que fuera y el sentido de la disciplina de aquel joven vasco. Sus cualidades le hacían ser siempre la persona ideal para cualquier encargo o delegación. Era persona muy reflexiva y cuando emitía una opinión, ésta era “la suya”, que no estaba supeditada a ningún condicionamiento. Mostraba tener su propia personalidad no manejable. Por ello, no nos sorprendió que años más tarde defendiera con moderación y firmeza sus derechos –absolutamente justos y justificados – a figurar como primer autor del libro “Displasias Óseas” aún sabiendo que se estaba cerrando las puertas de la Universidad
¡Que diferente sería la Universidad Española si hubiera muchas personas con su sentido de la dignidad y la justicia!
El Dr. Santolaya se aficionó a la patología ósea como algo que podía relacionarse con el campo de la neurología pediátrica durante su estancia en nuestro servicio debido a la enorme afluencia de pacientes de toda España por aquella época. Participó en diversos trabajos, incluido el de la descripción de la “Displasia cerebro-facio-torácica” (después conocido como “síndrome de Pascual-Castroviejo tipo I”) cuya primera publicación, hecha en inglés, figura como “Cerebro-facio-thoracic dysplasia:report of three cases. Dev Med Child Neurol 1975; 17:343-351”, en el que él es el segundo autor, lo cual indica que participio activamente en el trabajo. Durante aquella época como compañero nuestro publicó, además tres trabajos en los que figuraba como primer firmante y, por tanto, como el primer contribuyente a su realización.
Tras la estancia formativa en el Servicio de Neurología Pediátrica volvió al hospital de Basurto en Bilbao. Al trasladarse el Prof. M. Hernández a Madrid (Hospital “Ramón y Cajal”) a finales de los 70, hubo un intento por incorporar también al Dr. Santolaya para realizar la Neurología Pediátrica y como hombre de confianza, pero Chechu finalmente, decidió que, tanto él como la familia - que ya había comenzado a formar -, se iban a sentir más ambientados y cómodos en su tierra que en la capital de España, y prefirió quedarse en el hospital de Basurto. Allá hizo una magnífica Tesis Doctoral, que después se convertiría en libro, Displasia Óseas, el mejor existente en España sobre el tema. La Universidad o algunos de sus componentes suelen exigir mucho a cambio de poco y para leer “su” Tesis habría tenido que ceder “sus derechos de primogenitura”, si no hubiera tenido una personalidad tan digna y firme como la suya. Felizmente leyó la Tesis y se publico el libro (778 páginas) en editorial Salvat con él como primer autor. Se le cerró la puerta de la Universidad y se le agigantó su autoestima que es, sin la menor duda, nuestro mayor activo personal. Suponemos que en aquellos momentos sintió unas manos femeninas por detrás que le servían de respaldo y le animaban a no dar un paso atrás. Nada hay imprescindible en la vida excepto el apoyo de la familia y la autoestima.
Posteriormente, Chechu ha llevado una vida profesional en la que se le ha visto presente en todos los eventos científicos nacionales e internacionales para estar al día en los avances de la especialidad. Dado su carácter serio y objetivo, ha permanecido al margen de todos los movimientos grupusculares, marcados por la inquietud, la formación de clanes por el manejo del poder y los favores de los laboratorios –que no de la constitución de grupos de estudio serios – en los que siempre se veían a los mismos con algunas variaciones de sus componentes según conveniencias o situaciones puntuales del estado de las relaciones personales (filias y fobias, ya que no amistades). Como una persona equilibrada y tranquila, Chechu, era poco amigo de “camarillas” en las que sus componentes siempre tienen que buscar algún “enemigo sin causa” para sobrevivir con su mutuo apoyo, y no debió dar opción a entrar en ninguna. Eso le honra, al igual que toda su trayectoria personal y profesional. Querido Chechu, estoy seguro de que serás recordado con afecto y respeto por cuanto tuvimos la suerte de conocerte. Hasta siempre.
A tu familia, nuestra sincera condolencia y afecto.Dr.Ignacio Pascual-Castroviejo
Recuerdo
Desde la edición del Boletín anterior hemos de lamentar los óbitos de algunos compañeros y maestros como la Doctora Mercedes Tallada i Serra, que ejerció su actividad profesional en el Servicio de Neuropediatría del Hospital Materno Infantil Vall d'Hebron; el Doctor Benito Otero Martínez, que ejerció como neuropediatra en el Servicio de Pediatría del Hospital de Cabueñes de Gijón en el Principado de Asturias, y por último, el Doctor Cristóbal Lamote de Grignon Nicolau.
Este último, nacido en Tortosa (Tarragona), en 1913, inició sus estudios de Medicina en la Universidad de Barcelona entre 1936 y 1944. En 1949 se trasladó a París, donde trabajó en la Salpêtrière y se formó como neuropediatra en la clínica obstétrica Boudoloque, al lado de André Thoma.
De regreso a Barcelona, se reincorpora al Instituto Neurológico Municipal como neurólogo consultor, y colabora con el Dr. Dexeus en la Maternidad Provincial, donde, en 1950, realiza delante de obstetras y pediatras la primera exploración neurológica a un neonato. Dentro de su amplia actividad docente, destaca como en 1971, coincidiendo con la celebración en Barcelona del X Congreso Internacional de Neurología, fundó la Sociedad Española de Neuropediatría.
Su figura, al igual que la de los otros compañeros fallecidos merece ser glosada por aquellos que compartieron de cerca su actividad profesional y científica. Para ello, este Boletín y los otros sistemas de comunicación electrónica de nuestra Sociedad, se ponen a la entera disposición de aquellos compañeros y alumnos que quieran resaltar los aspectos que consideren que debemos guardar sobre ellos en nuestra memoria colectiva de la SENP.