Saludo del Presidente: Enero 2009
Es para mi un honor haber recibido la confianza de los socios de la SENP para formar junta directiva y asumir su presidencia, en un momento en el que todos nos preguntábamos por cual sería nuestro papel como neuropediatras en el siglo XXI.
Al reflexionar sobre esto, me he dado cuenta enseguida que la respuesta la encontraría mirando a los orígenes de nuestra profesión.
Los neuropediatras surgieron de aquellos médicos que se dieron cuenta que en el desarrollo de los niños influían factores más allá de los clásicos infecciosos y nutricionales. No fueron un invento de un grupo de opinión científica, técnica, académica o administrativa. Más bien al contrario, surgieron elegidos, entre el escepticismo e incredulidad de los compañeros, por los propios familiares de los niños con problemas neurológicos que requerían atenciones especiales, y que médicos procedentes de diferentes especialidades comenzaron a dispensar en el terreno común de la neuropediatría.
Hoy en día, siendo los neuropediatras una de las especialidades más demandadas en la asistencia pediátrica, nos debemos reafirmar en nuestra especialidad por las necesidades que tienen nuestros pacientes habituales. Nos siguen dando carta de naturaleza los niños que necesitan de una asistencia médica cuya comprensión y pericia se adquiere a lo largo de años de preparación y práctica.
Por esto debemos informar a las correspondientes Administraciones Públicas, que nosotros somos la clave de la adecuada atención del 30% de los pacientes pediátricos que necesitan la asistencia de un Servicio Hospitalario, y que si bien estamos dispuestos a asumir la responsabilidad de este ingente grupo de niños con problemas de salud, necesitamos del respaldo de las instituciones para que este esfuerzo personal de los neuropediatras no caiga en saco roto y repercuta en una mejor asistencia al niño con enfermedades neurológicas.
Convencido de que es bien entendido que una Sociedad científica como la nuestra, sea también la más capaz de diseñar las condiciones de ejercicio profesional más seguras para nuestros pacientes basadas en la evidencia científica, nos debemos proyectar hacia el siglo XXI como uno de los pilares básicos del diseño curricular de la asistencia pediátrica al niño en el área de capacitación específica de la neurología pediátrica.
Espero que en respuesta a la responsabilidad que me ha sido otorgada de representar a la mayoría de los neuropediatras del Estado Español podamos ayudar a culminar la tarea del reconocimiento de nuestra identidad por parte de las administraciones, ya que no por la Sociedad en General que ya nos la ha otorgado.
Francisco Carratalá Marco
Presidente de la SENP
